sábado, 4 de abril de 2015

Por qué me temo que UPyD no tiene solución


     En efecto, y desgraciadamente, creo que UPyD no tiene solución o se está alejando cada vez más de ella. Para dar con la solución de lo que ocurre allí, habría sido necesario primero que los responsables del partido supieran cuál es el problema. Y no están capacitados para ello. No porque les falte inteligencia, sino porque la estructura de su carácter autoritario les impide verlo. Ellos y la inmensa mayoría de los miles de ex militantes que nos hemos ido del partido coincidimos en algo fundamental: todos apoyamos el Manifiesto Fundacional, las ideas políticas que sirvieron de base para la constitución de UPyD. Y puesto que ellos, sobre todo el triunvirato del politburó, Rosa, Gorriarán y Fabo, partiendo del consenso que las ideas de UPyD suscitan, no consideran otros problemas posibles, la culpa de que UPyD no prospere ha de estar, desde su perspectiva, necesariamente fuera: la prensa canallesca, la colusión de los poderes fácticos que tratan de destruir un partido que les hace pupa, las perversas jugadas de Albert Rivera y los suyos, que también ven a UPyD como un enemigo electoral, la mala publicidad sobre el partido que producen los disidentes… Así que obran en consecuencia: insultan a unos y a otros, nos tratan a los que nos vamos de UPyD literalmente como “indeseables”, huyen de posibles aliados como Ciudadanos igual que si del diablo se tratara, y, para guinda del pastel, expulsan a los “indeseables” internos (los últimos, los diputados europeos Enrique Calvet y Fernando Maura) o les empujan a irse (desde Mikel Buesa a Sosa Wagner, con varios miles de ex militantes de por medio), que a su modo de ver lo que quieren es corregir un partido que ellos consideran perfecto, es decir, lo que quieren es desvirtuarle. Rosa y compañía no ven, no pueden ver, dado el bloqueo que en su inteligencia producen las perversiones de su autoritario carácter, que ellos mismos son el problema, que hay muchas personas deseosas de que ideas como las que promueve UPyD vayan adelante, y que, en cuanto han tenido ocasión de votar algo que se pareciera a esas ideas, pero sin ellos como antipáticos voceros de las mismas (es el caso de Ciudadanos), han entrado a votarles en masa.

     Así que lo que están haciendo Rosa y sus adláteres (o Gorriarán y los suyos, que yo creo que él es el auténtico factótum de UPyD) es hundir cada vez más a este partido, porque sólo saben poner en práctica soluciones que sean compatibles con la defensa de algo que creen perfecto: insultar a quienes les critican, puesto que en esa crítica sólo ven malevolencia, extender su complejo persecutorio, incrementar sus respuestas autoritarias, expulsar o hacer la vida imposible a los disidentes que lo que pretenden (o pretendían… no sé si va a quedar alguien ya) es reflotar el partido… Lo malo es que quienes siguen en UPyD y aceptan la aparente coherencia de lo que postulan Gorriarán y los demás, corren el peligro de entender que los que nos vamos, efectivamente, somos unos “indeseables”, y es una pena perder amigos.

     Se me ocurre que, si no hubiéramos perdido los ánimos en este empeño en el que hemos fracasado, si nos juntáramos todos los que, creyendo en las ideas de UPyD, nos hemos ido del partido (unos 18.000), y formáramos una UPyD sin Gorriarán y los suyos, tendríamos consistencia suficiente para ser la alternativa que España está necesitando. A ver si Ciudadanos va arreglando esas partes oscuras que todavía exhiben y acaban siendo ellos esa alternativa, porque este horno que es España no está para bollos.